IDEAR desde Adentro: La Experiencia Completa
Escrito por Arq. Mailen Rodriguez
Tiempo de lectura: 5 minutos
Todo comenzó en diciembre de 2023, cuando recibimos un mensaje inesperado de una de las organizadoras de IDEAR. Nos invitaban a participar en la edición 2024 de la expo, y no pudimos ocultar nuestra emoción. Nos coordinamos rápidamente para conocer el espacio, y al llegar, algo en el ambiente nos atrapó: la energía del lugar, la posibilidad de plasmar nuestras ideas y la oportunidad de mostrar lo que hacemos. Fue un flechazo instantáneo. Sabíamos que queríamos estar ahí.
No fue una decisión tomada a la ligera. Conversamos en equipo sobre lo que significaría ser parte de un evento de esta magnitud: el esfuerzo, el tiempo, el compromiso. Pero también nos dimos cuenta de lo que podía representar para el negocio, y la posibilidad de impulsar nuestro trabajo hacia un nuevo nivel. Al final, la decisión fue unánime: estábamos dentro.
El Comienzo del Diseño: Capacitación y Definición del Proyecto
Después de aceptar el desafío de participar, el siguiente paso fue sumergirnos en el proceso de diseño. Asistimos a tres charlas técnicas organizadas por los main sponsors, quienes serían nuestros proveedores de materiales. El Emporio del Terciado nos ofreció sus melaminas; Cerámicos La Plata, porcelanatos y griferías; mientras que Miksa nos proveería con pinturas de primera calidad. Estas sesiones no solo fueron útiles para entender cómo trabajar con estos materiales, sino que también sirvieron como punto de encuentro con otros expositores, con quienes comenzamos a establecer una conexión genuina.
Con el plazo de entrega del proyecto marcado para el 30 de junio, arrancamos el proceso creativo. Pasamos horas diseñando, imaginando, redibujando y ajustando cada detalle. Cada rincón debía expresar nuestra visión: queríamos crear un centro de proyección sobrio y elegante, donde lo más importante fuera el servicio que brindamos.
La Aprobación y la Organización de la Obra
Con el proyecto aprobado, comenzaba una nueva etapa: la organización de la obra. Durante los meses siguientes nos dedicamos a planificar cada detalle. Sabíamos que sin una buena organización, el resultado no reflejaría todo el esfuerzo y creatividad que habíamos puesto en el diseño. Fueron semanas de llamadas, reuniones y coordinación constante con los miembros del equipo y los sponsors. Era fundamental que todos estuvieran alineados, desde la entrega de materiales hasta los detalles de la instalación.
El Gran Montaje: Hacer Realidad el Proyecto
Finalmente, llegó el gran día: el inicio del montaje. Teníamos tres semanas para hacer realidad el espacio que tanto habíamos imaginado y dibujado una y otra vez. Fueron semanas intensas, llenas de retos imprevistos y soluciones rápidas. Todo el equipo puso lo mejor de sí, trabajando largas horas para asegurarse de que cada detalle estuviera perfecto.
Sin embargo, uno de los momentos finales y más importantes se convirtió en nuestro mayor desafío. No había forma de hacer funcionar el sistema de proyección. Fueron días de frustración, y la presión crecía mientras el tiempo se agotaba. Fue entonces cuando Alan, nuestro CEO y director de tecnologías, tomó el problema en sus manos. Después de largas jornadas de pruebas, finalmente logró que el sistema funcionara. Esa solución, en el momento justo, nos permitió seguir adelante.
Ver el espacio terminado fue emocionante. Escuchar a otros expositores decir que el resultado se veía “igual a los renders” fue una validación increíble de nuestro esfuerzo. Habíamos logrado transformar una idea en algo tangible.
La Expo: El Reconocimiento del Trabajo Duro
Los seis días de exposición fueron intensos. Cada jornada era una oportunidad de compartir nuestro trabajo con el mundo. Ver cómo la gente se detenía, observaba, y se interesaba por el espacio nos daba la certeza de que el esfuerzo había valido la pena. Fue un momento para conectar con potenciales clientes, otros expositores y sponsors.
Reflexión Final: Un Viaje que Valió la Pena
Participar en IDEAR fue un desafío que nos sacó de nuestra zona de confort, pero que nos dejó aprendizajes invaluables. Nos llevamos la satisfacción de un trabajo bien hecho, la red de contactos construida y la convicción de que estamos en el camino correcto. Inmersivo creció no solo como negocio, sino como equipo.




